Van Beek: Are we guilty of Hypocrisy?

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Are We Guilty of Hypocrisy?
By James van Beek

According to Merriam-Webster, the definition of hypocrisy is: “Behavior that contradicts what one claims to believe or feel”.  Hypocrisy is displayed in four forms: direct inconsistency, pretense, blame, and complacency.  Best explained as… do as I say, not as I do.

Why do I begin this column with this definition?  Because we will be discussing social media influence and how we all complain about teens being addicted to the platforms. And yet we fail to see the example we are setting by continually being on our phones and posting on those platforms.  That’s right, hypocrisy.  

It’s like when we profess the importance of eating healthy, while in line at a fast-food restaurant.  Or, when we complain about a drug addicted society, yet have a cabinet full of pharmaceuticals, with many being non-essential but convenient. It’s a conflicting message about the acceptability of self-soothing through chemistry, yet it triggers equally addictive behavior.  Life is full of contradictions, but we must be mindful of those that may create harm to ourselves or others.

That said, we are all susceptible to behaviors that with repetitive action becomes addictive.  The most common is social media which, as many studies have indicated, can produce harmful results.  Yet, like smoking or drinking, there is a dopamine “high” that can be habit-forming. The only difference is that social media’s high is Artificial Intelligence (AI)-driven, therefore, it comes in infinite supply.  There is a reason why Silicon Valley tech leaders limit exposure of their platforms to their kids.

These sites feed into our sense of self-worth and the responses received provide validation.  How many “likes” can we get?  How many “friends” will we influence?  If those numbers are large enough, how many lives can I build or destroy?  The power itself is intoxicating.

However, in the information age, where we are inundated with details, we find that we are increasingly lacking both substance (only click-attracting posts) and in many instances, facts.  When we offer no accurate details, our brains go into fill-in-the-blank mode, and everyone’s interpretation of the post is different.  Rumors begin and sometimes, people’s lives are irrevocably harmed.  Well-meaning individuals feed into the rumor mill of misinformation, presented as fact, and perpetuate the false narrative, which, once posted online, never disappears.

This brings me to recent events in Eagle County.  Social media users have, in their attempt to inform, created community-wide hysteria through imagined scenarios, developing and building upon existing fear.  And, while the fear created by uncertainty is real, we must be careful not to take events out of context by those who, either out of concern or ego, want to create the illusion of being in the know.  The motivation may be to increase community dialogue but the result is increasing community anxiety through imagined scenarios and disinformation.

As it relates to the horrific events of last month’s murder of an area teen, law enforcement was unable to release details of an underage suspect.  The laws surrounding the protection of minors are clear and put into place because any error in reporting can damage a young life forever… and people are considered innocent until proven guilty.  

While, the senseless tragedy was a unique and solitary incident, it was a shock to a community that is largely devoid of such irrational and intentional violence.  As humans, we become protective of our families and friends, so it is natural to be apprehensive, we just must be careful not to become irrational.  When operating from emotion rather than intellect, we tend to connect unrelated incidents by feelings rather than fact, despite how unrelated.  We’ve seen that occur in recent weeks.  

We must understand that the action that occurred on that horrible night was an isolated incident, and while it serves as a reminder that we must always be cautious in our daily lives, it is not indicative of a violent trend. We must also be careful not to assign the behavior of one individual to an entire group based on race, religion, or other distinguishing factors. To do so creates damage to the community that goes far deeper than the horrendous events of one evening.

Please understand that our valley’s law enforcement will never allow the community to be at increased peril.  If there appears to be inaction, please know that we are working hard behind the scenes to reduce any potential risk.  If danger is detected, we will advise the community and put into place necessary precautions.  Nothing is more important to us than your family and neighbors.  


###ESPAÑOL###
 
¿Somos culpables de hipocresía?
Por James van Beek

Según Merriam-Webster, la definición de hipocresía es: «Comportamiento que contradice lo que uno afirma creer o sentir».  La hipocresía se manifiesta de cuatro formas: incoherencia directa, pretensión, culpa y complacencia.  Se explica mejor como... haz lo que yo digo, no lo que yo hago.

¿Por qué empiezo esta columna con esta definición?  Porque vamos a hablar de la influencia de las redes sociales y de cómo todos nos quejamos de que los adolescentes son adictos a las plataformas. Y sin embargo no vemos el ejemplo que estamos dando al estar continuamente con el celular y publicando en esas plataformas.  Así es, hipocresía.  

Es como cuando profesamos la importancia de comer sano, mientras estamos en la cola de un restaurante de comida rápida.  O cuando nos quejamos de una sociedad adicta a las drogas, pero tenemos un gabinete lleno de productos farmacéuticos, muchos de ellos no esenciales, pero convenientes. Es un mensaje contradictorio sobre la aceptabilidad de la auto-calmante a través de la química, sin embargo, desencadena un comportamiento igualmente adictivo.  La vida está llena de contradicciones, pero debemos ser conscientes de las que pueden perjudicarnos a nosotros mismos o a los demás.

Dicho esto, todos somos susceptibles de tener comportamientos que con la acción repetitiva se vuelven adictivos.  El más común son las redes sociales que, como indican numerosos estudios, puede producir resultados perjudiciales. Sin embargo, al igual que fumar o beber, existe un «subidón» de dopamina que pueden crear hábito. La única diferencia es que el subidón de las redes sociales está impulsado por la Inteligencia Artificial (IA) y, por lo tanto, es infinito.  Hay una razón por la que los líderes tecnológicos del Valle Silicon limitan la exposición de sus plataformas a sus propios hijos.

Estos sitios alimentan nuestro sentido de la autoestima y las respuestas recibidas proporcionan validación.  ¿Cuántos «me gusta» podemos conseguir?  ¿A cuántos «amigos» podemos influenciar?  Si esos números son lo suficientemente grandes, ¿cuántas vidas puedo construir o destruir?  El poder en sí es intoxicante.

Sin embargo, en la era de la información, en la que estamos inundados de detalles, nos encontramos con que cada vez nos falta más sustancia (solo publicaciones que atraigan clics) y, en muchos casos, hechos.  Cuando no ofrecemos detalles precisos, nuestros cerebros pasan al modo de rellenar los espacios en blanco, y la interpretación que cada uno hace de la publicacion es diferente.  Empiezan los rumores y, a veces, la vida de las personas se ve irrevocablemente perjudicada.  Personas bienintencionadas alimentan el molino de rumores de desinformación, presentados como hechos, y perpetúan la falsa narrativa, que, una vez publicada en línea, nunca desaparece.

Esto me lleva a los recientes acontecimientos en el Condado de Eagle.  Los usuarios de las redes sociales, en su intento de informar, han creado histeria en toda la comunidad a través de escenarios imaginarios, desarrollando y construyendo sobre el miedo existente.  Y, mientras que el miedo creado por la incertidumbre es real, debemos tener cuidado de no tomar los acontecimientos fuera de contexto por aquellos que, ya sea por preocupación o por ego, quieren crear la ilusión de estar al tanto.  La motivación puede ser aumentar el diálogo comunitario, pero el resultado es aumentar la ansiedad de la comunidad a través de escenarios imaginarios y desinformación.

En relación con los horrendos sucesos del asesinato el mes pasado de un adolescente de la zona, las autoridades policiales no pudieron dar detalles sobre un sospechoso menor de edad.  Las leyes relativas a la protección de menores son claras y se aplican porque cualquier error en la información puede dañar una vida joven para siempre... y las personas se consideran inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad.  

Aunque la tragedia sin sentido fue un incidente único y solitario, conmocionó a una comunidad en gran medida desprovista de este tipo de violencia irracional e intencionada.  Como seres humanos, nos volvemos protectores de nuestras familias y amigos, por lo que es natural ser aprensivos, sólo debemos tener cuidado de no volvernos irracionales.  Cuando operamos desde la emoción más que desde el intelecto, tendemos a conectar incidentes no relacionados por los sentimientos más que por los hechos, a pesar de que no estén relacionados.  Lo hemos visto en las últimas semanas.  

Debemos comprender que la acción que se produjo aquella horrible noche fue un incidente aislado y, aunque sirve para recordarnos que siempre debemos ser precavidos en nuestra vida cotidiana, no es indicativo de una tendencia violenta. También debemos tener cuidado de no asignar el comportamiento de un individuo a todo un grupo basándonos en la raza, la religión u otros factores distintivos. Hacerlo crea un daño a la comunidad que va mucho más allá de los horrendos sucesos de una noche.

Por favor, comprenda que las autoridades policiales de nuestro valle nunca permitirán que la comunidad corra un mayor peligro.  Si parece haber inacción, sepan que estamos trabajando duro tras bastidores para reducir cualquier riesgo potencial.  Si se detecta algún peligro, avisaremos a la comunidad y tomaremos las precauciones necesarias.  Nada es más importante para nosotros que su familia y sus vecinos.
 
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